Título: Veneno en tu piel
Autora: Miranda Kellaway
Páginas: 350
Capítulos: 15
Editorial: Ediciones B- sello Vergara
Sinopsis: Theresa Brennan, hija bastarda de un poderoso terrateniente de Devon, solo tiene un propósito en la vida: vengarse del hombre que la engendró y la abandonó a su suerte. Para cumplir su cometido viajará a la campiña inglesa con una falsa identidad, sin sospechar que allí encontrará a alguien que convertirá su universo en un auténtico caos: Gabriel Whitfield. El administrador y brazo derecho de su padre es un enigmático y apuesto caballero por el que pronto experimentará una poderosa atracción. Entretanto, en Londres, Jack el Destripador ha comenzado a sembrar el terror, aunque no será el único. Otro criminal sigue sus pasos, y Theresa comprueba, con angustia, que sus víctimas le resultan conocidas.
¡Hola! Esta reseña es sobre un libro que me enganchó con sólo leer su sinopsis: ¿época victoriana?, ¿romance y misterio?, ¿Jack el Destripador? Tenía que leerlo. Debo decir que me gustó muchísimo. No es un libro muy largo, la edición y formato ayudó mucho a que avance de forma ágil, además, la narración de la autora es muy cuidada. Es en tercera persona y tiene diálogos propios de la época, con terminaciones adecuadas pero no tediosas y descripciones bellísimas. En serio, la ambientación del paisaje londinense se logra a la perfección, al punto de que te sentís parte de ese clima frío e inestable y de esos jardines de los cuáles podés imaginar sus aromas... La mezcla, por otro lado, de romance e intriga es una de las cosas que más me atrevería a destacar de esta novela. Porque se van intercalando una fuerte atracción que crece poco a poco hasta convertirse en un amor profundo, con las investigaciones simultáneas de los asesinatos recientes.
La protagonista, Tess, se queda completamente sola luego de que una fuerte neumonía se lleve a su madre de este mundo. Antes de eso, le confiesa que su supuesto padre -Connan Brennan- al que nunca conoció, jamás existió. Ella es en realidad, hija del Sr. Adam Harleyford, dueño de una finca muy importante y de una fortuna igual de impetuosa. Junto a su mamá, Meg, tenían una florería en Whitechapel, que duró en pie cuatro años hasta que su mamá se puso muy grave y decidieron cerrarla. Para fundarla recibieron un préstamo de una conocida y ahora Tess debía saldar esa gran deuda. Por eso decide ir a Harleyford House con una falsa identidad a reclamar lo que le pertenece, pero al saber que a su madre la echaron a la calle hace veinticuatro años por tener una relación clandestina con el amo, se llena de odio y comienza a idear una venganza antes de partir a Devonshire. Lo que no sabe es que las cosas no se le pondrán tan fácil.
Theresa se maneja con una circunspección admirable, pero está ciega de rencor, odio y envidia de la vida que su hermana tuvo y a ella le arrebataron injustamente. Al comienzo no me gustó cómo se desenvolvía en la trama, pero más adelante ella crece mucho y cambia de manera positiva. Esto sucede cuando, después de pasar un tiempo con Felicity y se da cuenta que no ha sido su culpa lo sucedido, y que su alma es transparente y generosa, cede ante sus emociones.

