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domingo, 26 de junio de 2016

Hasta la última palabra-Tamara Ireland Stone

Título: Hasta la última palabra
Autora: Tamara Ireland Stone
Páginas: 368

Editorial: Ediciones B (B de Blok)
Sinopsis: Si pudieras leer mi mente, no estarías sonriendo.
Samantha McAllister parece una chica como cualquier otra: maquillaje perfectamente aplicado, cabello perfectamente peinado. Pero bajo esta superficie se esconde un secreto que sus amigas, las más populares del instituto, jamás deben conocer: Sam tiene desorden obsesivo compulsivo y una y otra vez la asaltan pensamientos oscuros y preocupaciones que no puede controlar.
Su vida es una constante lucha interior por mantener unas apariencias que son vitales para ella. Es por eso por lo que cuando conoce a Caroline, una chica lista y con gran sentido del humor, Sam sabe que tiene que mantener oculta su relación tal como hace con sus visitas al psiquiatra.
Y es Caroline quien introduce a Sam en el Rincón de los Poetas, una especie de sociedad secreta compuesta por estudiantes que no encajan del todo en el instituto. En ese entorno, poco a poco comienza a sentirse más “normal” de lo que jamás se ha sentido… hasta que descubre una nueva razón para dudar de su sensatez y cuestionarse todo aquello que ha valorado hasta el momento.
 Hace ya más de un año que leí El tiempo entre nosotros (reseña aquí), el primer volumen de una bilogía juvenil también escrita por Tamara Ireland Stone. Ese libro no terminó de conformarme, al punto de que no tuve ganas de leer su sucesor. Luego de un tiempo, al ver otro título suyo -esta vez autoconclusivo- y con una trama totalmente diferente, decidí darle una oportunidad. Y la verdad es que no me arrepiento en absoluto, más que de haber tardado tanto en comenzarlo. 
 La sinopsis nos cuenta sobre una adolescente llamada Samantha McAllister, que sufre trastorno obsesivo-compulsivo el cual parcialmente domina, pero muchas veces le juega malas pasadas. Tan malas que se ponen en riesgo su sociabilidad, la relación con su familia, su estabilidad emocional y su bienestar físico y mental. Sam toma su medicación todos los días a horario y asiste a sesiones con su psiquiatra, Sue, todos los miércoles. De este modo logró sobrellevar su diagnóstico durante años, pero realmente comienza a estar mejor cuando conoce a Caroline, con quien aparentemente tiene más cosas en común que con las Alucinantes Ocho -sus otras amigas, un tanto más superficiales y egocéntricas-. Caroline es quien la lleva a conocer El Rincón de los Poetas, un lugar en el cual un grupo de chicos escriben y recitan poemas, y comparten un pequeño espacio en la semana todos juntos. Desde ese momento ella empieza a plantearse muchas cosas: sus amistades, su enfermedad y a cuestionar su verdadera personalidad.
  Una de las cosas que más admiré de esta obra es la facilidad con la que la autora logra transmitir al lector lo que es realmente tener un TOC. Es que cuando se trata de patologías o enfermedades complejas siempre empiezo las lecturas con un poco de miedo, por las expectativas inciertas de cómo un escritor puede manejar el tema, cuál será su grado de tacto y su especificidad. En este caso se puede apreciar que no se introduce en la temática de manera superflua. Sino que se tienen en cuenta muchos factores y detalles, tales como las sensaciones de pánico que condicionan a una persona con trastornos, o la imposibilidad de desarrollar una vida normal por sentirse siempre al borde de un abismo. Estar acompañado de pensamientos tortuosos, opresivos, que manejen tus decisiones hasta transformarse en tus pesadillas recurrentes.
 Como Sam es más obsesiva que compulsiva, la mayor parte de su trastorno se encuentra alojado en su cerebro, por lo que le resulta más fácil ocultarlo. Pero eso no quita que sea menester un apoyo externo al momento de emerger una situación desesperante. Sus pensamientos la persiguen, tiene crisis de ansiedad que la transforman en una chica abstraída de la realidad.
 Otro aspecto a destacar desde mi punto de vista es la fluidez de la narración. En ningún momento se torna excesivamente pausada ni tediosa. Admito que en un punto pensé encontrar la línea sustancial del desarrollo, y creí haber adivinado el final. Pero en los últimos capítulos la autora introdujo un giro en la trama que me dejó perpleja. Ni siquiera tuve tiempo de preverlo, y eso fue razón para subir miles de puntos al libro.
 En lo que concierne al romance: es un punto clave en la historia a pesar de que se hace hincapié en lo psicológico y lo íntimo a nivel personal. Con su cuota para nada exigua del mismo, aparece AJ, un chico que la protagonista conoce en El Rincón de los Poetas. Él toca la guitarra y tiene un semblante que Sam quisiera alcanzar más que cualquier cosa, y del cual se enamora perdidamente.
 Debo decir que noté realmente una mejora enorme respecto del otro libro que leí de Tamara, y se los recomiendo si no han leído nada de ella aún. Creo que es una buena opción para conocer su pluma. En particular porque se hace muchísima referencia a la lectura, la poesía y la escritura. Y como ésta última puede ser un refugio siempre que se lo necesite, y como puede tener un doble rol, al que el amante de las palabras da vida si así lo quiere.
Cita:
"Los poemas son tontos, desgarradores, hilarantes, tristes, y muchos de ellos absolutamente increíbles. Versan sobre personas que no se preocupan lo suficiente y sobre personas que se preocupan demasiado, sobre personas en las que confías y sobre personas que se vuelven en tu contra, sobre detestar las clases, adorar a tus amigos y ver la belleza del mundo. Hay algunas más duros que tratan de la depresión y la adicción, de la automutilación y de diversas formas de automedicación. Pero la mayoría de ellos versa sobre el amor. De querer alcanzarlo. De echarlo de menos. De sentirlo. He releído unos cuantos de éstos últimos". 
 4.5/5

¡Muchas gracias a Ediciones B por el ejemplar!

lunes, 24 de noviembre de 2014

El tiempo entre nosotros- Tamara Ireland Stone


Título: El tiempo entre nosotros
Autora: Tamara Ireland Stone
Páginas: 375
Editorial: Ediciones B -sello B de Blok-

Sinopsis: Anna Greene, suburbios de Chicago, 1995: gran amiga, amante de la música y atleta con sueños de viajar por el mundo.Bennett Cooper, San Francisco, 2012: hermano entregado, asistente a conciertos, skater… y viajero en el tiempo.A mundos de distancia, ellos dos no tenían por qué conocerse. Pero un incidente conduce a Bennett a la vida de Anna y ambos se embarcan en un viaje lleno de romance y aventuras, concientes de que lo que hacen podría acabar en un par de corazones rotos.Bennett podría ser devuelto a su tiempo en cualquier momento. Con el tiempo en su contra, Anna y Bennett se ven obligados a preguntarse hasta dónde pueden forzar el destino, qué consecuencias están dispuestas a asumir por permanecer juntos y si su amor es lo bastante fuerte para enfrentarse a todas las pruebas.
 Hola lectores :) Hace tiempo que me daba vueltas en la cabeza la idea de volver a leer sobre libros con viajes en el tiempo. Los últimos dos tomos que leí sobre la temática, fueron los de la trilogía de Piedras preciosas y no me habían terminado de convencer, por lo que pensé en darle una oportunidad. En este caso, en lo que respecta al tema central que son los viajes, este libro me gustó bastante más que esos. La descripción de los lugares y las sensaciones bien descriptas de los personajes al transportarse me parecieron buenas, aunque tuve algunos inconvenientes con éstos últimos que les detallaré más adelante.
 La historia tiene como protagonista a Anna Greene, que es una adolescente que vive en 1995, es corredora y su mayor sueño es viajar por el mundo, aunque en realidad nunca ha salido de su lugar de residencia... o por lo menos no demasiado lejos como a ella le gustaría.
 Por otra parte, tenemos a Bennett Cooper, un chico de diecisiete años que vive en el 2012 y es un viajero en el tiempo. Ambos se encuentran una mañana fría en la que ella sale a correr por el Northwestern, pero el encuentro es sumamente extraño porque el se esfuma así como llegó.
 Poco después vuelven a chocarse en el colegio, y desde ese momento la vida y los sentimientos de Anna comienzan a flaquear y a girar al rededor de Ben. Su relación me gustó en partes y en otras no. Al principio me confundía bastante la actitud de Bennett porque la esquivaba demasiado, huía de ella como si fuese una asesina serial. Pero poco a poco fui conociendo su historia y eso se disipó. Sí me agradó que no haya un insta-love como suelen frecuentar en los libros juveniles.
 La narración me pareció muy fluida, la lectura no se me hizo aburrida ni pesada. La historia en sí es sencilla, aunque por momentos me liaba un poco con las fechas y los cálculos, pero al final me aclaraba. A lo que voy es que aunque por momentos la autora quisiera retorcer un poco el tema del argumento, no va mucho más allá de ello. No es un libro que deje un gran mensaje o cuya idea principal sea generar algún tipo de reflexión en el lector; se trata de una historia de amor juvenil contemporánea con una dosis de fantasía y nada más. Por eso entra en mi categoría de libros para pasar una tarde o para relajarte después de lecturas más pesadas.
 Las transportaciones de lugar en lugar me parecieron aceptables, encajaban bien en los momentos en que estaban los personajes. Sería difícil si cada vez que aparecieran resultaban forzosas o poco creíbles. Aunque debo reconocer que me quedé con ganas de tener algún tipo de explicación un poco más sólida sobre por qué Bennett era un viajero en el tiempo, y cómo fue a parar allí. No me malinterpreten, tampoco puedo decir mucho sin dar spoilers, pero me refiero a que por más que expliquen la causa por la que él fue a parar a 1995, no entendí por qué lo hizo exactamente estando cerca de ella, y por qué según él desde hace tiempo lleva queriendo estar con ella. Quizás sea por mala comprensión o a la autora se le hayan escapado algunos detalles. De todas maneras al contrario de lo que pensé, terminó gustándome más Ben que Anna, y ahora sabrán por qué...


 El papá de Anna es un personaje que llegué a querer mucho dentro de la historia. Su relación con ella es muy estrecha, a comparación con la de su madre que casi ni se muestra en el libro. Ambos trabajan en una librería, más bien ella ayuda a su padre algunos días de la semana en horas libres. Amo leer sobre la relación entre personajes con sus padres, porque hace que todo suene más real.
 Emma es la mejor amiga de Anna. Es británica, también es vivaz y muy extrovertida. Me gustó mucho su personalidad, salvo por algunas ocasiones en las que parecía excederse de la línea de ''mejor amiga'' para pasar a ser entrometida. A pesar de esto -en realidad, muy a mi pesar...- sentí que este personaje tuvo una personalidad mucho más definida que la protagonista misma, y eso logró que ella quedara opacada en muchas circunstancias. Especialmente una (que no mencionaré para no contar demás) que es un giro en la trama que hace que ella quede relegada a un segundo plano. También está su amigo de la infancia, Justin,  con quien no logré establecer un vínculo muy especial porque al comienzo apareció y después hasta la mitad del libro ni noticias. Aunque en un pequeño instante logré sentir simpatía por él, hacia el final cambié drásticamente de parecer porque sus actitudes me resultaron confusas.. Respecto a Bennet, del cuál no hablé mucho, no fue lo que esperaba pero me sorprendió para bien. Qué quiero decir, en la sinopsis lo pintan como un chico alegre, despreocupado, que anda en skate y yo por lo menos ésto último no lo presencié en las páginas. Y si estuvo fue muy efímero como para escribir de ello al caracterizarlo. En fin, él acabó siendo más bien sensible, y aunque pudiera creerse que su don de viajar sea una bendición, le trajo varios problemas y por ello sufre. Logré apreciar los detalles bonitos que tuvo con Anna, siempre sacrificando algo para su bienestar. Ella, al contrario, me pareció bastante ególatra y cuando pensaba en él o mencionaba sus sentimientos, no le creía mucho... ¿Por qué? Porque en cada pensamiento o conversación sólo recordaba que tenía a su favor el poder conocer lugares nuevos, como siempre había querido. Eso me chocó demasiado, además, muchas veces demostró pensar más en sí misma que en Bennett y básicamente lo ponía entre la espada y la pared a la hora de decidir. Aunque respecto a su romance, sentí un poco escasas las demostraciones de afecto físicas y verbales. Y cuando Ben se soltaba un poco más, ella se volvía indecisa y empeoraba todo.
 Disfruté mucho la evolución de él y cómo logró compartir su secreto, que no sabía nadie más que sus familiares más cercanos. Pero me hubiese gustado notar lo mismo en la protagonista.
 También aparecen otros personajes como Alex Camarian o Courtney, dos típicos adolescentes de colegios americanos con los cuales casi nunca logro generar un vínculo. O Danielle -la otra amiga del grupo de Anna y Em- pero en general sólo tenían alguna que otra línea y nada más.
 Lo que más me gustó fue la narración fresca de la autora, los lugares mencionados -y visitados- y sus descripciones. El romance no se da repentinamente, por lo que le brinda credibilidad pese a que el libro tenga alta carga de fantasía en la trama.
 Lo que menos me gustó fueron las actitudes que Anna tomaba la mayoría de las veces, pensé que con el tiempo y el transcurrir de los hechos se volvería más madura y/o razonable, pero para mí seguía siendo siempre como una nena caprichosa y egoísta.

El tiempo entre nosotros es un libro juvenil con una historia entretenida y personajes divertidos. Le faltó profundización respecto al asunto de los viajes en el tiempo, pero como es una primera parte supongo que más adelante se soluciona. Recomendado si quieren un libro fresco para pasar la tarde.
¡Gracias a Ediciones B por el envío del ejemplar!