Hola :) Les dejo la reseña de la cuarta parte de una de las sagas que más me gustan, al fin me pude hacer el tiempo y el espacio para continuarla. Pero la verdad es que estaba un poco recelosa a hacerlo y es porque...¡no quiero terminarla! :( Sé que en algún momento lo haré pero en fin. Les dejo mi opinión.Título: Ciudad de los ángeles caídos
Autora: Cassandra Clare
Saga: Cazadores de sombras 4/6
Páginas: 410
Sinopsis: *tiene spoilers de los anteriores* Alguien está dando muerte a los cazadores de sombras del círculo de Valentine, y esas muertes enemistan de nuevo a los cazadores de sombras con los subterráneos. Sólo Simon, ahora convertido en vampiro, podrá evitar el enfrentamiento. Mientras, Clary y Jace descubrirán un misterio que los llevará a fortalecer su relación o... a destruirla para siempre. Amor, sangre, traición y venganza... los peligros son mayores que nunca en esta cuarta entrega de la exitosa serie de Cassandra Clare, que retoma la historia donde la dejó Ciudad de Cristal.
En esta entrega nos situamos luego del final feliz de Ciudad de Cristal (reseña por aquí), el cual si se fijan me encantó demasiado. Como todo el mundo decía que el resto de los libros eran de ''relleno'' para la saga, tenía las expectativas bastante bajas sobre este. Lo cierto es que aunque en parte sí es cierto que la autora publicó más libros por conveniencia, poco de relleno encontré. Y respecto a lo primero, ¿cuál es el problema? puesss, a quien le moleste que no los compre y ya, ¿no?. De todas formas la estrella menos es porque sí encontré puntos flojos que antes pasaban desapercibidos.
Veamos, ahora Valentine dejó de ser un problema para los Néfilim, ya que está muerto y los cazadores de sombras y los subterráneos establecieron una especie de acuerdo, por lo que se llevan ''bien". Jace y Clary saben que no son hermanos en realidad, y desde entonces llevan una relación amorosa sin culpas. Pero no resultó ser lo que ellos esperaban, ya que una serie de pesadillas hacen que Jace esté fuera de sí y quiera hacerle daño a Clary. Detrás de eso se esconden cosas oscuras que tendrán que descubrir, y para eso, pedir ayuda. Y he aquí el magnánimo problema: cada uno piensa que puede hacer todo solo. Se guardan las cosas y después los conflictos arremeten con todo. En especial en esta parte, Clary me resultó un poco más tediosa que antes, ya que en los otros libros me caía mejor. Puede ser porque intentaba mostrarse ''desafiante'' pero seguía igual de infantil, o incluso peor. También ahora cobra mayor protagonismo Simon, que desde la segunda parte de la saga en adelante va teniendo mayor importancia; en este caso tiene un rol fundamental en la trama. Y cada vez puedo empatizar mejor con él, puesto que antes no lo tragaba. Pero quizás comprenda sus razones, de repente es un vampiro y sin embargo se siente humano todo el tiempo, debe ser fatal. Le cuesta mucho dejar su vida de antes, la escuela, su madre.
Al contrario de lo que me dejó un gusto agridulce como fue la relación de Clary y Jace en este libro, hubo otra que me sacó muchas sonrisas: Magnus y Alec. Han avanzado mucho desde que comenzaron a salir juntos, en especial Alec que antes era muy introvertido y tímido. Desde que está con él parece alguien más seguro de sí mismo, y aunque a algunos les resultase extraño -cosa fatídica que he leído por allí-... a mí me encantan las escenas de ellos dos juntos. Me parecen muy genuinas, y además, ambos tienen vidas/personalidades totalmente diferentes por lo que se complementan muy bien.
También aparecen personajes nuevos e igual de interesantes, de los cuáles la autora nos cuenta información de a poquito, como siempre, para sorprendernos después. Y otros de los que sabemos prácticamente nada, pero hacen referencia a quienes aparecen en la famosa trilogía de Los Orígenes.
Primeramente lo que me molestó fueron los ''villanos'' que aparecen algunos que ya conocíamos y otros nuevos. Sentí que carecían de esa malicia y crudeza (incluso hasta diría elegancia) de los de libros anteriores para manejarse. No terminaba de entender sus razones y por momentos hasta me causaban gracia.
Las otras partes que consideré malas fueron las que me esperaba desde antes. Cosas que no voy a mencionar para no spoilear por si no leyeron, pero que me resultaron algo predecibles. Y en estos puntos era donde hubiese preferido que la serie no continúe. Luego esos baches se cubrían con giros maravillosos y graduales, y volvía a verme sumergida en este mundo. Siempre intento hacer un paréntesis para dar crédito -todos- a la pluma de Cassandra Clare. Sabe crear cosas de la nada misma, el final de la tercera parte resultó prácticamente definitivo; sin embargo, ella ató y desató cabos que ni creía que existiesen o que no se me hubiesen ocurrido ni de cerca. Y es que, desde mi humilde opinión, aunque no te interese la temática o aunque el libro en particular te parezca de relleno, si te gusta la fantasía, no podrás soltar esta saga.
El final es bastante abierto, aunque teniendo en cuenta que no es tan extenso, lo tomo como más introducción y menos resolución. Es por ello que tengo muchas ganas de leer el quinto de la serie. Aunque, obviamente voy a leer antes Ángel mecánico que debería haber empezado antes de leer éste, pero mi compra tardó en llegar a casa así que como ven, no pude resistirme. Sigo las lecturas de la saga y la trilogía de manera intercalada para poder disfrutarlos más, por recomendación. Ya que no quiero spoilearme nada.
En conclusión, este volumen me gustó y no puedo ponerle mejor puntaje, aunque haya tenido sus altibajos. De todas maneras espero que Cassandra me sorprenda en Ciudad de las almas perdidas, porque tengo mucha fe en ese libro.
Sonará de lo más cursi pero esta vez quiero tener una perspectiva diferente, y, puesto que me vi asombrada por conclusiones que no pensé iba a tener jamás... Lo que más me gustó y lo que menos me gustó en resumidas cuentas: para lo primero Magnus y Alec y para mi sorpresa, Clary y Jace se llevan la peor parte.
4/5